sábado, 18 de abril de 2026

EL TERRORISMO DE ESTADO EN CLÁYPOLE

 




 Héber Osmar Coitiño Cebey

El Terrorismo de Estado fue la característica principal de la última dictadura en Argentina. ¿Por qué lo afirmamos con tanta seguridad? Es que ese modus operandis fue lo que ratificó la justicia en los juicios contra las juntas militares que condenaron a cadena perpetua a los máximos responsables.

Todo estaba bajo la práctica criminal, no se podía denunciar ningún hecho delictivo, secuestro u homicidio, todos los estamentos del estado estaban comandados para aplicar el terror. Si ibas a la comisaría te podías encontrar a quienes llevaron adelante el delito, si lo hacías en algún tribunal te cajoneaban la demanda y si algún jurista tomaba el caso y actuaba como corresponde, lo más probable era que pague con su integridad física.

El pueblo argentino estaba ajeno a la dimensión que conllevaba el plan siniestro de la dictadura, pero conocía algunos casos que les tocaban más o menos cerca, como para ser atrapado por el miedo que pretendían imponer con el fin de paralizar a toda la sociedad.

Puedo recordar siendo un niño de 6 o 7 años los gritos de la madrugada que me despertaron cuando se llevaban a un vecino, que varios años después me enteré era delegado de la fábrica de vidrios Cristalux en Gerli, puedo recordar que en la guardería que concurría ingresaron varias veces a robar, ésta estaba a cargo de un sacerdote rebelde a los ojos de quienes gobernaban el país, el padre Vicente Re.

Estos hechos que recuerdo en mi experiencia personal, acompañada del temor que tenía mi madre hasta que mi hermano mayor, aun adolescente, no llegaba de trabajar de la pizzería a la madrugada, solo es una pequeña muestra de lo que ocurría en un Cláypole, más parecido a un pueblo que a una ciudad.

Barrio El Trébol



En ese Cláypole paseaban los tanques militares por los barrios o transitaban frecuentemente en caravanas con camiones verde oliva por la ruta 4. Uno de los barrios más visitados por estas incursiones fue “El Trébol”, era un barrio muy humilde y montonero. Allí la organización político militar tenía desarrollado el trabajo territorial, realizaban peñas, jornadas festivas por el día de la niñez o conseguían “donaciones” de los camiones asaltados a las grandes empresas. Todavía se recuerda cuando hacían cola para llevarse latas de dulce de batata y otros productos que repartían para el barrio.

Tenemos la información chequeada que de ese barrio fueron desaparecidas varias personas, el “loco” Orlando Bastarrica, Miguel Ángel Romero, Julio Godoy (16 años) y Julio Arena (18 años).

El tucumano Bastarrica tenía 31 años y fue asesinado en el arroyo San Francisco al intentar huir cuando cayó un allanamiento de militares e integrantes de la comisaría 6ta de Cláypole, su cuerpo fue enterrado como NN en el cementerio municipal del distrito de Alte. Brown.

Romero y Godoy eran primos, Ana Romero, hermana del primero cuenta que su casa fue requisada en varias oportunidades buscando a su hermano que estaba en la clandestinidad; ella apenas adolescente fue abusada y el resto golpeados en esas incursiones. Miguel Ángel y Julio permanecen desaparecidos.

Una noche mientras esperaba en la parada del colectivo 160 a su madre que llegase de trabajar de empleada doméstica, Julio Arena fue secuestrado y desaparecido hasta que pasado el mes fue encontrado asesinado en un descampado de San Vicente.

En el Barrio se recuerda, como lo cuentan en las entrevistas de familiares y vecinos, la denodada participación en la búsqueda de solución de las necesidades vecinales. Copa de leche, festivales para recaudar fondos, campeonatos de fútbol, construcción de puentes sobre el arroyo San Francisco, veredas, etc. 

El Trébol es un barrio que surgió de un loteo en la década de 1950, habitado principalmente con migración interna y de países limítrofes. Familias trabajadoras que buscaban una mejor calidad de vida y se organizaban para ello.

Barrio Don Orione

Sobre la ruta 4, la Monteverde, a la altura de la curva una supuesta fábrica de tornillos encubría la construcción de un túnel que conectaba a la red de túneles que recorren el distrito, una experiencia que implementaron a partir de la suma de tupamaros que se escaparon de la dictadura uruguaya que se inició en 1973.

En el túnel armaron un polígono, antes de llegar al descender por la escalerita, había un descanso en el cual un pequeño escritorio con una silla, estaba acompañado de una estrella con las siglas del ERP sobre la pared. Podemos suponer que esta “tatutera” era, además de ser utilizada para la práctica de tiro, una vía de escape ante un posible allanamiento.

El lugar fue destruido el 9 de diciembre 1975 por las fuerzas militares, reducido a escombros, se llevaron a les militantes que encontraron, pero no poseemos información de cuántos eran, ni sus nombres.

                                                                                                                                          

                                                                                                                                          Verónica Ríos

Barrio Mariano Moreno

Cerca de allí, a diez cuadras, enfrente del Camping Los Gráficos, vivían Humberto Pedregosa y su compañera Andrea Justina Carrizo Zelarrayan, alias Tina; ambos oriundos de Tucumán, Tina era de Tafi Viejo. Se conocieron militando en el PRT ERP.

Ella era ama de casa y trabajaba como empleada doméstica en la casa de una familia vinculada a altos mandos militares, cumpliendo un rol fundamental como informante. Humberto se encontraba en Tucumán, en la compañía de monte cuando en febrero de 1976 será secuestrada en su casa.

Fue vista en el centro clandestino de detención Miguel de Azcuénaga en la provincia de Tucumán, sus restos fueron hallados en julio de 2013 en la fosa común “Pozo de Vargas”.

https://www.blogger.com/profile/00558317847442264389 BLOG "CON NOMBRE Y MILITANCIA", más información sobre estos casos.

La casa de la calle Alcorta

El 20 de abril de 1978 a las dos de la mañana el ejército irrumpe violentamente en una casa de la calle Alcorta,  allí vivían Marta Beatriz Severo Barreto junto a su marido Hugo Martínez, su hija Verónica, que entonces tenía 45 días de nacida, y el hermano de Marta, Carlos de 16 años, en el momento del ataque se encontraba de visita Rosa Álvarez, tía de Marta.

 Estuvieron dos horas en la casa destruyendo todo lo que podían, una mujer que formaba parte del grupo de tareas  le prepara la mamadera a la beba.

Se los llevan a todos encapuchados. Verónica es dejada en la casa de una vecina, quien avisa a la madre de Marta lo sucedido, y va en busca de su nieta, la rapidez con que llegó a buscarla evito, que al otro día la niña fuera secuestrada, ya que volvieron por ella.

Rosa es liberada después de 23 días de haber estado detenida desaparecida en el  CCD pozo de Quilmes.

La familia Severo Barreto - Martínez era oriunda de Uruguay, de Bella Unión, allí los Severo Barreto eran parte de una numerosa familia de cañeros que participaban activamente en las luchas sindicales, denunciando la explotación a la que eran sometidos los trabajadores rurales.

Marta Beatriz creció en un clima de lucha y aprendió de pequeña a aborrecer la injusticia. Era una muchacha alegre, siempre estaba riendo, cuenta su hermana Matilde.

Su hermano Ari Severo será apresado a los 15 años,  allí en la cárcel conoce a Hugo Martínez, un joven estudiante de agronomía  que militaba en Tupamaros, encarcelado por repartir volantes. En la cárcel Marta que iba acompañando a su madre a visitar a su hermano conoce a Hugo.

La situación en Uruguay era complicada para los militantes, por eso deciden venir a la Argentina en enero de 1974, aquí entran en contacto con el ERP.

Aquí el brazo de la dictadura finalmente los alcanzaría en la localidad de Cláypole cuatro años después.

El 24 de abril de 1978 también será secuestrado Ari Barreto.

Se cree que la familia  fue trasladada en el tercer vuelo de la muerte el 20 de mayo de 1978.

Barrio Horizonte

En el Barrio Horizonte, detrás de la Secundaria 8, hay una casa señalizada. De esa casa fueron secuestrados y desaparecidos Lucia del Valle Lozada Giménez, Lucinda Delfina Juárez Robles con su hijo Ariel Sebastián Juárez  de 3 años y el matrimonio compuesto por Sara Ayala y Pedro Morel junto a su hija Viviana de tan solo un año y 1 mes.

Lucia del Valle Lozada era una médica tucumana de 22 años, militante del PRT - ERP, fue parte de la Compañía de Monte donde conoció a Humberto Pedregosa, quien había perdido a su compañera en manos de la triple A.

En noviembre de 1975 alquila una casa en Cláypole para resguardarse de la persecución estatal.

A esa misma casa llegarán Lucinda Delfina Juárez Robles con su pequeño hijo.

Lucinda, también militante del PRT, vivía en Córdoba con su compañero Carlos con quién tenían un niño.

Carlos es secuestrado en 1977 por las fuerzas represivas  en Pergamino provincia de Buenos Aires, Lucinda huye con su pequeño a la casa de Barrio Horizonte.

Los Morel Ayala eran oriundos de Formosa, tuvieron que huir de allí porque eran buscados por el ejército. Pedro era secretario general del gremio de judiciales y ambos militaban en el PRT pasaron a Goya donde formaron parte de las Ligas Agrarias.

 El 12 de mayo de 1977 finalmente llegan a  la casa del Barrio Horizonte en Cláypole, como se hizo tarde se quedaron a dormir.

En la madrugada del 13 de mayo de 1977, aproximadamente a las tres de la mañana un grupo del ejército con uniformes verdes oliva ametrallan  el frente de la casa e irrumpen violentamente destrozando todo lo que podían.

Lucinda descansaba junto a su hijo; en la habitación contigua estaban Sara, Pedro y su beba.

Los pequeños Sebastián y Viviana serán dejados en la casa de unos vecinos.

Durante horas se escuchó en el barrio como Lucia, Lucinda, Sara y Pedro fueron torturados, hasta que los sacaron en bolsas y cargados en un camión del ejército.

Lucinda fue vista en  el Regimiento 9 de Infantería de Corrientes, y en el Regimiento 29 de Infantería de Monte de la provincia de Formosa.

Aún continúa desaparecida.

Ariel Sebastián Juárez y Mabel Viviana Morel son entregados al juzgado  de la reaccionaria doctora  Marta Delia Pons, jueza de menores de Lomas de Zamora. Viviana fue restituida a su abuela materna en diciembre de 1977 gracias a la ayuda de los vecinos que la habían cuidado y la insistencia de sus abuelos. Ariel tuvo que esperar 7 años para reencontrarse con su familia a pesar de que llevaba una medallita con sus datos. La jueza Pons hizo todo lo que pudo para evitar que los niños vuelvan con sus familias, a pesar de conocer su verdadera identidad.

Lucia tenía 27 años cuando fue secuestrada, y llevaba en su vientre un embarazo de dos o tres meses, un bebé buscado según su compañero. Su hijo debió nacer entre noviembre y diciembre de 1977.

Luego del operativo en el que secuestraron a Lucia no se supo nada ni de ella ni de su bebé.

Pedro y Sara fueron vistos por última vez en la Brigada de investigaciones de Resistencia.

El trato que recibió  Sara Ayala fue tan brutal, que su caso fue testigo para declarar los ataques sexuales como forma de tortura.

Sara cursaba 5 meses de embarazo cuando fue secuestrada.


Nieto 133: Daniel Santucho Navajas
A metros de la intersección de las calles Trípodi y Alsina, el hijo nacido en cautiverio de Cristina Navajas y Julio Santucho, vivió con la familia que lo apropió cuyo supuesto padre era policía. 
Nació el 10 de enero de 1977, sin embargo le trucharon la partida de nacimiento con fecha de nacimiento el 24 de marzo. 
En el año 2023 recibió la noticia de su verdadera identidad y en la actualidad se dedica a dar testimonio de su vida, sobre todo en las escuelas.
en su juventud jugaba al fútbol en la canchita ubicada frente a la primaria 42, ahí él atando cabos recuerda cómo sus amigos y supuestos primos con quienes formaba el equipo, cuando jugaban contra el equipo del apropiador, ellos le tiraban indirectas sobre su complicidad con la dictadura y las mentiras que rodeaban a la apropiación de Daniel.
Estudió en la primaria 63 y la secundaria 9. Con la verdad conseguida sobre su familia biológica, entendió el por qué de una relación áspera con su apropiador, sobre todo lo que no le cerraba, como que su supuesta hermana le llevara tantos años y que su supuesta madre lo haya tenido con casi 50 años de edad. 
Su abuela materna integraba las Abuelas de Plaza de Mayo, Nélida falleció en 2012 sin poder conocer a su nieto. El lugar de su abuela lo ocupó su hermano Miguél "Tano" Santucho, siguiendo la búsqueda que finalmente lo consiguió.   

 

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